NATURALEZA Y SENTIMIENTO
Con ríos, fuentes y vegetación,
cubiertas de néctar, aroma y miel,
desafiantes, altivas, señoriales,
se yerguen las montañas de Caurel.
Los arroyuelos, cascadas y ríos
cantan dulces, rumorosas canciones,
las silfides salen en multitud,
haciendo vibrar nuestros corazones.
Tortuosos y estrechos senderos surcan
picachos, cumbres, valles y laderas,
por donde seguirá vagando tu alma,
el finiquito día en que te mueras.
El cuerpo rebosa tranquilidad
en esta tierra tan libre y salvaje,
el alma se siente absorta, nostálgica,
contemplando el bello y verde paisaje.
En estas inmensas tierras, no existe
guerrero, paje, esclavo ni señor,
la Naturaleza sabia te embarga,
olvidando las penas y el dolor.
Bonitos pájaros cantan alegres
en medio de la espesura pletórica,
los sentimientos fluyen, borbotean,
la personalidad se vuelve eufórica.
Fuertes deidades se confabulan,
creando un mundo sutil, misterioso,
nuestro espiritu potente se eleva
con este universo tan armonioso.
Compañera, compañero disfruta
la experiencia de esta tierra con encanto
y, al menos, podrás decir que, algún día,
mucha dicha te cubrió con su manto.
Ricardo Locay Aira.
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